viernes, 16 de abril de 2010

MAÑANA TE CUENTO

No quisiéramos llegar a viejos nunca. Pero…
Cuando tenemos tres o cuatro años, ansiamos comenzar el jardín de infantes (yo no, claro, en aquel tiempo no se usaban mucho). Cuando terminamos el preescolar nos devoramos las vacaciones siguientes para poder comenzar la primaria de una buena vez.
En septiembre u octubre nos damos cuenta que un año es una enormidad casi interminable. Casi… porque no falta mucho para volver a disfrutar de ese tiempo durante las vacaciones y fijamos esa meta para no hundirnos en la barbaridad de nuevos conocimientos que nos abruman.
A los dos meses del dolce far niente, apuntamos al segundo grado, en el que retomaremos los felices recreos y donde –por fin– seremos superiores a alguien (los de primero). Esta vez pasará menos tiempo hasta que comencemos a añorar las vacaciones. Y así hasta cuarto o quinto grado en que vislumbramos una nueva alborada: el secundario.
¿Debo continuar? ¿Debo mencionar cuando esperamos el día de graduación, el primero de trabajo, el del casamiento, el primer hijo, el primer nieto...? ¿Se comprende por qué llegamos a viejos tan pronto?
Claro, yo apenas tengo 65 años y es una vejez muy ligh. Soy un viejo más del montón. Por eso ansío llegar a los cien, donde seré famoso por esa longevidad. O quizás por entonces esté apurado por llegar a los 120.
¡Y vamos a ver quién me emparda!
Por ahora espero la jubilación

viernes, 12 de marzo de 2010

¡¡¡ES MENTIRA!!!

Es totalmente falso que John Lennon haya nacido en Tacuarembó, como afirman nuestros hermanos uruguayos, ni que haya sido peronista, como dice Aníbal Fernández.
Tampoco es verdad que Dios y el Pepe Mujica sean argentinos.

martes, 2 de marzo de 2010

CUMPLEAÑOS.


Hoy este blog cumple 2 años. En ese tiempo publiqué 49 entradas. No son muchas pero, en tren de hacer balance, te cuento que al mismo tiempo fui haciendo otros blogs: Nuestra Fe Católica (desde el 29/6/08) con 29 entradas; Penúltima Selección (1/7/08) 43 entradas y Naufragios (7/9/08) 43 entradas. Total: 164 entradas.
Pero eso no es todo. También publiqué 422 entradas en el blog de la parroquia:
Cristo del Perdón (31/07/08) y otras 13 en el de la Pastoral de la Salud de Moreno (29/11/09), es decir 435 entradas más. En total 599.
Con ésta de hoy son 600 entradas publicadas en estos dos años. Vos me dirás si es para festejar o para lamentarse.

viernes, 26 de febrero de 2010

EL DRAMÁTICO HUMORISMO DE DISCÉPOLO


Dicen que Enrique Santos Discépolo tenía muy buen humor. O, por lo menos, lo aparentaba. Humor y dolor se dan la mano en sus canciones, casi siempre mezclados, aunque parecía querer dejar sentada la diferencia: unos eran tangos dramáticos (Tres Esperanzas, Sin Palabras, Confesión…), otros “graciosos” (Qué vachaché, Chorra, Justo el 31…) o nostálgicos (Cafetín de Buenos Aires, Sueño de Juventud –vals–, El Choclo…)
Pero en casi todos existía un nexo entre lo humorístico y lo dramático. Como diría Nicolás Olivari, “un perno del humorismo porteño, engrasado por la angustia”.
Veamos algunos ejemplos:
En “Tres Esperanzas”, la dramática enumeración de circunstancias de la vida de un tipo, engañado por la gente, burlado por las mujeres y huérfano de madre, que dice irónicamente: “¡Las cosas que soñé! ¡Me cache en dié, qué gil!”.
En “Cafetín de Buenos Aires” reconoce haber aprendido filosofía, dados y timbas en el mismo recinto que de chiquilín espiaba con la ñata contra el vidrio. Con el lenguaje empleado parece intentar que no se tomen en serio lo que cuenta.
Esta Noche me Emborracho”, ya desde el título recuerda a esos intrascendentes tangos prostibularios de principio del siglo pasado, como queriendo dar un tono jocoso al drama que pinta con expresiones que también pretenden burla. Comienza encontrando a su ex “sola, fané, descangallada y con una percha en el escote…” es decir, hecha “un cascajo”. Decide lo que anuncia en el título como reemplazo del suicidio. Pero no será una borrachera común, sino que promete: “me mamo bien mamao…”
Hasta en los tangos manifiestamente cómicos, se puede ver el drama. En “Chorra” se ve a un pobre tipo despojado de todo el esfuerzo de su vida, por culpa de un metejón que resultó ser una asociación ilícita entre la mina, la madre y el padre que lo “pelaron con la cero”, robándole en tres meses “la casilla de la feria, la ganchera, el mostrador”. Y en “Victoria”, el canto de un pobre dominado que no atinó a escapar de su mujer que lo tenía “ensartenao como el último infeliz”. La única solución fue que ella misma se fuera.
El conocimiento popular de los tangos discepoleanos ha hecho de “Cambalache” el prototipo o el ejemplo de su obra. En mi entender, no llega ni a la décima parte de la altura de otros, no sólo más representativos del hombre desamparado, sino también con mayor altura poética.
Si tuviera que elegir uno, sólo uno de los tangos, elegiría “Quien más quien menos”. En él describe una historia, a modo de sainete:
En el cabaret encuentra a su novia de ayer “obscena y cruel”, la compara con lo que ha caído él y la comprende con una frase que, sola, podría justificar a Discépolo aunque no hubiera escrito ni una línea más:
"Quien más... quien menos... Pa' mal comer,somos la mueca de lo que soñamos ser."
Enrique Santos Discépolo, quedó huérfano de padre y madre muy chico. Quizás por eso llevó la tristeza metida en su humorismo.
Murió de tristeza a los 50 años, mimado por el poder y abandonado por sus amigos. Pero esa es otra historia
Vamos, que todo duele, viejo Discepolín... Homero Manzi

viernes, 12 de febrero de 2010

GUALEGUAYCHÚ












¿Cuánto hace que está cortado el puente de Gualeguaychú - Fray Bentos? ¿Dos años? ¿Tres?
Probablemente lo que voy a decir cause bronca en algunos, pero cada uno debe decir lo que piensa.
Ese puente, de más de 5 Km de largo y 11 metros de ancho, desde 1976 hasta la fecha del corte, fue haciendo realidad aquello de “el río nos une”.
Costó 22 millones de dólares, aunque ese costo fue absorbido casi inmediatamente por el beneficio económico que produce.
O, mejor dicho, producía. Porque el esfuerzo de tantos argentinos y uruguayos desaparece por un grupo que alega otro daño económico eventual, se ha arrogado el derecho de despilfarrar los bienes que nos pertenecen a todos.
Pero el daño mayor se ha producido al deteriorar las relaciones con nuestro hermanos uruguayos.
Es posible que la protesta tenga asidero real –no tengo porqué dudarlo– pero la persistencia de un corte impopular, ha dado argumentos a la otra parte y la ha desleído hasta ser olvidada la causa original.
Creo que es hora de buscar nuevas formas de reclamo.

viernes, 29 de enero de 2010

CONSECUENCIAS INESPERADAS DEL BARRO




Resulta asombroso como muchas predicciones se cumplen a la perfección. Estoy hablando de ciertas predicciones políticas que en realidad tienen menos de predicción que de realismo histórico.
Gracias a un meticuloso trabajo de deterioro previo, se intentó convencernos de que los ferrocarriles debían ser privatizados, especialmente por razón de que “el estado es mal administrador”. Se omitían cuatro verdades:1.- Que quienes eso decían eran los que eventualmente tenían a cargo la administración de ese Estado (el gobierno)
2.- Que el estado puede ser mal administrador pero no tiene que serlo.
3.- Que si fuera cierto que el estado es mal administrador, eso no significaría que todas las empresas privadas son buenas administradoras.
4.- Que las empresas privadas buscan legítimamente la mayor ganancia con la menor inversión, premisa no siempre deseable para la prestación de un servicio público. Hace unos años, antes de la privatización (y mucho antes de Chávez), visitó nuestro país el ex presidente de Venezuela, Rafael Caldera. Tuve la ocasión de conocerlo y oír cuando nos prevenía sobre el error de la privatización de los ferrocarriles, cosa que ya había cometido en su país el gobierno militar que lo precedió. La empresa que se hizo cargo, no invirtió en mantenimiento más que lo imprescindible para continuar con el servicio. Cuando el gobierno de Caldera la intimó a mejorar los servicios (que ya para entonces eran deplorables), bajo apercibimiento de perder la concesión, la empresa le hizo un moñito a los trenes y se los devolvió. El estado tuvo que invertir millones de dólares e importantes esfuerzos en lograr que los ferrocarriles volvieran a funcionar.
¿Qué fundamentos había para pensar que aquí no iba a suceder lo mismo? Ninguno. Los ferrocarriles se concesionaron a empresas privadas, pero sólo los rentables. Esta selección eliminó varios ramales, quedando reducida la red de las 41.198 km. de vías que había en 1941, a los aproximadamente 6.000 que actualmente se utilizan (ya se habían eliminado muchos kilómetros en años anteriores).Todo lo que digo puede ser rebatido, ya que no soy experto en el tema, pero podemos comprobar a simple vista alguna de las consecuencias de todo este desguace:
• Pérdida de un capital que era de todos y ahora simplemente se volatilizó
• Más de cien mil nuevos desocupados que obligan al estado a invertir fondos para evitar que ellos también se “volatilicen”.
• Aumento del déficit de los ferrocarriles que, según las últimas noticias que tengo, pasó de un millón de pesos diarios a tres millones por día. Déficit que, por supuesto, paga el estado.
• Un servicio cada vez más malo.• Desmesurado aumento de los accidentes de tránsito, debido al colapso de las rutas por el obligado aumento vehicular.Pero…”entuavía nués nada”, como dijo el paisano. Sobre lo que pasa en cuanto al mantenimiento, tenemos la oportunidad de ver infinidad de trenes rotos, estaciones deplorables, descarrilamientos continuos. Personalmente he podido tomar un botón de muestra:
Debido al barro de la calle Piovano desde el Km 40 hasta la estación La Reja y teniendo en cuenta que la ruta 5 es muy peligrosa para transitar a pie, decidí recorrer esas 5 cuadras “pateando por la vía”. Vean el estado de los durmientes. Y estamos en un lugar cercano a capital por donde pasan 14 trenes diarios (antes de la privatización eran más de 30). ¿Podremos imaginar los ramales más lejanos? ¿Cuánto tardará en cumplirse la “profecía” de Caldera?Muchas palabras para mostrar unas fotos ¿No? ¡Y pensar que si no hubiera sido por la lluvia, ni me hubiera dado cuenta!

viernes, 15 de enero de 2010

SANDRO


Me resulta asombroso cómo se parecen entre sí las personas que se mueren: todos son buenos, ejemplos para la humanidad, queridos por todos, etc. etc.

Algunos lo son, claro. Pero…¿TODOS?. No digo que se deba decir: “¡qué suerte que se murió!” o “murió el cretino de fulano”. Pero nadie se sentiría incomodado si se dijera, por ejemplo: “A las y pico menos cuarto, murió ayer fulano de tal, conocido hacedor que estaba aquejado de un cáncer justo ahí”.

El título adelanta que me voy a referir a Sandro y la introducción, que no lo voy a hacer en los mismos términos que lo hice cuando murió Mercedes Sosa, aunque muchos se han empeñado en compararlos.

Aparte de la calidad artística, que en los neófitos musicales como yo, pasa por lo subjetivo, hay varios valores que los hacen diametralmente opuestos.

Porque: ¿qué compromiso social asumió Sandro a lo largo de su carrera? ¿Alguna declaración en contra de tal o cual dictador? ¿La creación o sostenimiento de alguna ONG destinada a ayudar a alguien? Yo no le conozco. Si la hubiera, sería necesario destacarla ahora, y su silencio anterior haría más elogiable ese mérito desconocido. Pero no: se empeñan en decir trivialidades que sólo a criterio del que las pronuncia santifican al ídolo. Por ejemplo que salía en sus cumpleaños a saludar a “sus nenas” aunque estuviera enfermo y tuviera que usar la bufanda (esto último más que trivialidad merece una palabra más vulgar). O que mantuvo en secreto su vida privada. Elogiable en sí, pero que al mismo tiempo oculta cómo fue esa vida privada.

Sería bueno utilizar hasta el cansancio, sus últimas frases condenando al cigarrillo que lo llevó a su enfermedad y luego a su muerte. Pero pasa que eso lo convertiría en anti-héroe, por eso se mencionan muy al pasar. Si Sandro se convierte en ejemplo es porque nadie debe hacer lo que él hizo.

Recibe un trasplante doble de un donante joven cuyos órganos podían haber sido aprovechados en otra persona joven y no rechazados por un cuerpo totalmente deteriorado y al borde del límite de edad para recibir trasplantes (65 años).

Está bien. Comprendo que cuando de se trata de la propia vida no es fácil ser generoso. Por eso yo me alegro de haber pasado la barrera de edad y no ser tentado con un trasplante alguna vez. De todas maneras, de ejemplo ¡Nada!

También comprendo que yo podía haber dicho como con Mercedes Sosa: “Sandro era Sandro” y listo. Pero de alguna manera quería contrarrestar tanto palabrerío vacío.

Aparto de esta crítica a los que de veras, realmente, lo conocían y querían, porque han actuado en base a ese conocimiento y amor. Lo dicho va para quienes se suman al coro sin comerla ni beberla, pero quieren ser más sandristas que Sandro. Lo que es mucho decir.

Y tampoco tiene que ver con el mismo Sandro, al que deseo un descanso en paz.