martes, 22 de septiembre de 2015

¡QUÉ LINDO SERÍA!

Qué lindo sería volver diez o quince años atrás, aunque sea por diez minutos.
Y allí hacer una profecía:
“Un papa argentino será recibido por un presidente norteamericano negro”
Desde entonces seremos tenidos por locos, quizás encerrados…

…hasta hoy

lunes, 20 de julio de 2015

DÍA DEL AMIGO

Hoy es 20 de julio. La fecha “me sonaba”. Hasta que recordé: Hoy es el “día del amigo”. ¿Lo es? Porque no lo vi precedido por grandes publicidades, como otros años. Hoy mismo,  no lo vi en los principales portales de noticias ¿Entonces?
Busqué en internet y descubrí que las Naciones Unidas recomienda celebrar ese día el 30 de julio, coincidiendo con una fecha instituida en Paraguay allá por los 50.
No obstante ello, en Argentina, Uruguay y Brasil lo conmemoramos el 20 (¡¡HOY!!), recordando la llegada del hombre a la luna. Mejor dicho, la actitud de unidad mundial ese día de 1969, frente a los televisores.
Recuerdo que lo vimos en la que era casa de Laura (éramos solteros) con algunos amigos. No recuerdo quienes, sólo me acuerdo de Jorge K, que temía que a los astronautas se los tragara la tierra (mejor dicho, la luna) Inútil fue explicarle que antes de ese alunizaje, la luna ya había sido explorada.
Desde entonces algunos sostienen que todo aquello fue un montaje. Como a Jorge, me dedico a explicarles a los descreídos, que si el viaje hubiera sido falso, los rusos, que desde el Sputnik, venían superando ampliamente a los norteamericanos en la carrera espacial, hubieran saltado enseguida denunciando la patraña.
¿Lo dudás?
¿Y si no sabían? ¿Si ellos también fueron engañados?”, me preguntan algunos. Les contesto que sólo basta ubicarse en  la época, en plena guerra fría y recordar que ambos países estaban mutuamente plagados de espías, contraespías y dobles espías. Hubiera sido imposible el engaño.
¿Y por qué no volvieron más?”, insisten los escépticos. Mi respuesta es categórica: ¡¡¿Y-yo-qué-sé?!!
Así y todo, los incrédulos van desde mi abuela (comprensible en una persona nacida en el siglo XIX) hasta uno de mis hijos.
Pero en realidad, no importa si llegaron o no a la luna. Lo que importa es que ese día vivimos unidos a una imagen (o a un sonido los que lo tenían tele, que por entonces eran muchos). Una meta común para el ser humano.
Dejemos entonces otras fechas y usemos las que tenemos aquí, para saludar a nuestros amigos.
Y aquí el escéptico soy yo. ¿Quiénes son nuestros amigos? ¿Los que comparten nuestro muro? En tal caso yo no tengo amigos, porque no tengo Face.

No tengo ganas de definir qué es un amigo/a, esencialmente porque no lo sé. Pero mis amigos/as lo saben.


Esto nadie lo duda




viernes, 9 de enero de 2015

RESUMEN

sic et ego habui menses vacuos
et noctes laboriosas enumeravi mihi.
Liber Job, 7,3
Como ya hace mucho cerré mi faceboock, no espero la caprichosa selección del año que la empresa hizo a su usuarios en el fin de 2014.
Tampoco la voy a hacer yo mismo.
Pero tengo que decir que este año, como dice Job en la cita del comienzo, “así me han tocado en herencia meses vacíos, me han sido asignadas noches de dolor”.
Tengo que confesar que sólo tuve conciencia de esta realidad, después de leer la columna de Pepe Elíaschev titulada “Caerse”, que ahora transcribo:
“¿Sigo siendo, acaso, el mismo hombre inquieto que hasta entrar al quirófano, el 19 de mayo, sentía delicia profunda en su curiosidad insaciable por todo y por todos? Presumo que ya no. (...) Pero lo cierto es que enfermarse significa también una sanación posible, palabra que conocía, pero a la que yo no le daba mayor relieve.”
Yo tuve la sanación, él no.
Pero es cierto que después de haber golpeado las puertas de san Pedro, uno mira la vida de otro modo.
Desde el 3 de enero en que fui internado, 2014 estuvo signado por tratamientos y estudios que me fueron causando diversas reacciones. Al finalizar diciembre cumplí mis 70 años pleno de vida y de alegría.
Ahora sólo espero que en estos primeros meses del 2015, con mi septuagenaridad recién inaugurada,  la última operación me largue de nuevo a la vida “normal”.

Mi fe sigue inquebrantable, como la de Job.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

RECUERDOS DE UN CHIQUITO

En realidad se trataba de dos chiquitos. Uno era yo, cuando me faltaban un mes y un día para cumplir diez años. El otro era un gran chiquito.
Uno de los chicos
Era el día 26 de noviembre de 1954. A los 28 años, el boxeador mendocino Pascual Pérez, que medía 1,52 m y pesaba 48 Kg, se enfrentó en Japón con el campeón mundial de peso mosca,Yoshio Shirai. De ese día, hoy se cumplen 60 años.
Ganó la oportunidad de pelear por el título, gracias al empate que unos meses antes había obtenido contra Yoshio el el Luna Park de Buenos Aires. (recuerdo haber escuchado esa pelea –tele no teníamos– que se resumía en: “Pega Pascualito, traba Yoshio… Pega Pascualito, traba Yoshio…” y así.)
Eso es lo que más o menos dicen todas las crónicas.
Yo tengo otros recuerdos.
El combate por el título se realizó en Tokio a las 8:00 de la mañana de nuestro país. A esa hora yo estaba en tercer grado de la escuela Nº 7 de La Reja (Aún no se llamaba “Antártida Argentina”) y aprovechábamos las oportunas “distracciones” de la maestra, Susana Saint Pierre, para corrernos hasta la casa de la portera, que vivía al fondo de la escuela, y escuchar la radio a través de la puerta.
El gran "chico"
Cuando terminó la pelea, los emisarios fueron llevando la noticia a sus respectivas aulas. Un rato más tarde apareció por los grados la directora: “¡Ganó Pascualito!”. Y entonces pudimos dar rienda suelta a nuestra euforia. Toda la escuela daba muestras de lo que había sido el triunfo para nuestro país.
A partir de allí Pascualito se transformó en nuestro héroe, siguiendo su carrera en transmisiones radiales donde se escuchaban más los ruidos que los relatores.
Cuando ganó al español Young Martin, era tal mi alegría que, dejando de lado la rígida disciplina de entonces,  le grité a mi abuelo en tono de burla: “’Le ganamos al gallego, abuelo!” . A lo me contestó cabrero: “¡Que no es gallego, coño, es madrileño! Y tú no le has ganao a nadie”.
Seis años más tarde, el imbatible héroe perdió su título con Pone Kingpetch, un tailandés con más altura, más alcance de brazos y menos años.
Después debimos acostumbrarnos a la derrota hasta que se retiró. “Es por la tristeza que le produjo el abandono de su mujer”, decían los mayores.
Mi recuerdo de Pascual Pérez no termina allí. Una vez lo vi “en persona” comiendo con el “mono” Gatica en el restaurante Mayo de Frutos, a 3 cuadras de casa. Hablaban de boxeo, según expresaban los gestos que veíamos a través del vidrio contra el que aplastábamos la ñata. Quizás lo soñé.
Pascualito murió a los cincuenta años.

Mi recuerdo perdura. Acaso porque él era chiquito, como yo, pero más grande.

domingo, 12 de octubre de 2014

DELEGACIÓN DEL PODER

–¡Quedate quieto! ¡No hagas eso! – le dice la mamá, al nene que se empeña en romper en pedacitos una de las viejas revistas y desparramarla por el piso  del consultorio.
Como el nene persiste en su actitud sin hacerle el mínimo caso, la madre le díce cariñosamente, mirándome con una mirada de complicidad:
–No hagas eso porque el señor te va a  retar. Mirá al señor…
– No.– contesto impasible – yo no te voy a retar. Quien te debe retar es tu mamá, pero no se anima.

lunes, 3 de marzo de 2014

DESMENTIDA

...consultado sobre el particular, el funcionario, visiblemente ofuscado, afirmó:
"Desmiento categóricamente que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra. 
Salen por la misma."

jueves, 2 de enero de 2014

VEDERAS

Dice Homero Manzi en Milonga del 900:
"Me gusta lo desparejo y no voy por la vedera"
Si te gusta lo desparejo, andá por la "vedera", hermano, que te vas a hacer un festín.