viernes, 16 de julio de 2010

MUNDIAL


Estuve tentado de escribir “¿Qué mundial?”, pero me decido a decir algo más.

En primer lugar, que no tengo nada que ver con mi hija Mechicabota que se enfurece por la atención que le prestamos al mundial. Ni con mi hija Patricia que se pone la camiseta argentina para ver el partido (será porque vive en Houston). Ni con la indiferencia futbolera de mis hijos Diego y Fernando (aunque se interesaron un poco por el mundial).

A mí me gusta el fútbol. Todo el fútbol, desde el mundial hasta el de potrero.

Pero el fútbol no me cambia la vida. Si así fuera ya me habría suicidado por ser hincha de San Lorenzo y de la selección Argentina.

No le quito razón a quien reniega contra el superprofesionalismo del fútbol actual, pero debo recordar que gracias a ese profesionalismo, hay miles de chicos que entrenan y se cuidan, pensando en ser como una de las estrellas que hoy brillan por el mundo del deporte. Sólo muy pocos llegarán, pero el beneficio lo aprovecharán igual, aunque se queden sin la mosca.

Y tampoco discrepo con los que afirman que Diego no es técnico y que es soberbio y maleducado. Pero gracias a su designación, hoy no estamos discutiendo si hay que nombrarlo o no al frente de la selección.

Su fracaso técnico quedó demostrado, si no hubiera bastado con sus incursiones por Mandiyú de Corrientes en 1994 (12 partidos: uno ganado, seis empatados y cinco perdidos) y en Racing Club de Avellaneda (11 encuentros, con dos triunfos, seis empates y cinco derrotas)

Si Maradona sigue, es porque estamos dispuestos a eso, como cuando votamos al peor gobierno: es el gobierno que nos merecemos.

No quiero sumarme a los que opinan sobre qué debería haberse hecho, me limito a señalar que en los dos últimos partidos, el centro del campo, ausente de argentinos, demostró que el técnico debe ser protagonista principal cuando los jugadores apenas se conocen. Discrepo con los que despotrican contra Messi, creo que es muy buen jugador pero necesita ser acompañado y dirigido. No es Maradona, que como jugador era alma e inteligencia del equipo: es Messi.

Perdimos porque merecimos perder. Y en esto no tiene nada que ver la patria ni todas esas estupideces que se dijeron mezclando las cosas.

Fue un partido de fútbol, no el Cruce de los Andes.

Perdimos un torneo de fútbol, no la guerra por la independencia.

3 comentarios:

Karina dijo...

no voy a hablar de futbol aunque sufri todos los partidos, comparto ser cuerva con vos, pero lo que note en el mundial, fue que todos estabamos unidos, por un mismo motivo, habia un poco de alegria en la gente, me incluyo, distraccion, esperanza en algo que nos de un poco de alegria, salir de los problemas a lo mejor, nose, pero a donde ibas ya sea al super o a donde sea, hablabas con cualquier persona amistosamente, que si te la hubieras encontrado en otro momento no le pasas ni la hora, pero estabamos todos en la misma, y queriamos estar asi, y a lo mejor no pensar en los mambos que tenemos cada uno, eso de juntarse con una picadita o facturas y mate a ver el partido no se hace en otras ocaciones, usamos el futbol para sentir que estabamos felices por un ratito,todavia no logro entender mucho este fenomeno pero lo disfrute,
saludos a la familia.

Ernesto dijo...

Totalmente de acuerdo.
¿Para qué buscarle explicación a la alegría?

Anónimo dijo...

Me encanta gran hermano, soñando por bailar y bailando por un sueño. Es lo mejor de la tele, Despues prefiero escribir en mi blog.


Mechicabota