viernes, 15 de enero de 2010

SANDRO


Me resulta asombroso cómo se parecen entre sí las personas que se mueren: todos son buenos, ejemplos para la humanidad, queridos por todos, etc. etc.

Algunos lo son, claro. Pero…¿TODOS?. No digo que se deba decir: “¡qué suerte que se murió!” o “murió el cretino de fulano”. Pero nadie se sentiría incomodado si se dijera, por ejemplo: “A las y pico menos cuarto, murió ayer fulano de tal, conocido hacedor que estaba aquejado de un cáncer justo ahí”.

El título adelanta que me voy a referir a Sandro y la introducción, que no lo voy a hacer en los mismos términos que lo hice cuando murió Mercedes Sosa, aunque muchos se han empeñado en compararlos.

Aparte de la calidad artística, que en los neófitos musicales como yo, pasa por lo subjetivo, hay varios valores que los hacen diametralmente opuestos.

Porque: ¿qué compromiso social asumió Sandro a lo largo de su carrera? ¿Alguna declaración en contra de tal o cual dictador? ¿La creación o sostenimiento de alguna ONG destinada a ayudar a alguien? Yo no le conozco. Si la hubiera, sería necesario destacarla ahora, y su silencio anterior haría más elogiable ese mérito desconocido. Pero no: se empeñan en decir trivialidades que sólo a criterio del que las pronuncia santifican al ídolo. Por ejemplo que salía en sus cumpleaños a saludar a “sus nenas” aunque estuviera enfermo y tuviera que usar la bufanda (esto último más que trivialidad merece una palabra más vulgar). O que mantuvo en secreto su vida privada. Elogiable en sí, pero que al mismo tiempo oculta cómo fue esa vida privada.

Sería bueno utilizar hasta el cansancio, sus últimas frases condenando al cigarrillo que lo llevó a su enfermedad y luego a su muerte. Pero pasa que eso lo convertiría en anti-héroe, por eso se mencionan muy al pasar. Si Sandro se convierte en ejemplo es porque nadie debe hacer lo que él hizo.

Recibe un trasplante doble de un donante joven cuyos órganos podían haber sido aprovechados en otra persona joven y no rechazados por un cuerpo totalmente deteriorado y al borde del límite de edad para recibir trasplantes (65 años).

Está bien. Comprendo que cuando de se trata de la propia vida no es fácil ser generoso. Por eso yo me alegro de haber pasado la barrera de edad y no ser tentado con un trasplante alguna vez. De todas maneras, de ejemplo ¡Nada!

También comprendo que yo podía haber dicho como con Mercedes Sosa: “Sandro era Sandro” y listo. Pero de alguna manera quería contrarrestar tanto palabrerío vacío.

Aparto de esta crítica a los que de veras, realmente, lo conocían y querían, porque han actuado en base a ese conocimiento y amor. Lo dicho va para quienes se suman al coro sin comerla ni beberla, pero quieren ser más sandristas que Sandro. Lo que es mucho decir.

Y tampoco tiene que ver con el mismo Sandro, al que deseo un descanso en paz.

2 comentarios:

Diego dijo...

No estoy de acuerdo con varios de los conceptos vertidos en este articulo.
Sandro fue un artista y a un artista se le deve juzgar por sus mejores versos (Borges). Estoy en desacuerdo con menospreciarlo por no haber asumido ningún compromiso social, cosa que no estoy seguro de que no haya hecho y creo que el autor de la nota tampoco sabe a ciencia cierta si alguna vez sandro participo de alguna causa social, quizas ayudó a muchisima gente `pero sin hacerlo publico, y esto hablaria muy bien de él. Pero si no fuese asi, por solo el hecho de ser artista le está ofreciendo a la sociedad un bien que ningún altruista economico puede dar. No tengo ningun disco de Sandro ni lo tendré en mi vida pero se que fué un exelente cantor y un artista sublime, que no te guste es otra cosa y pasa mas por un defecto tuyo que por otro lado

Karina dijo...

se comenta (tengo familia que trabaja con medicos)le pusieron organos de un suicida, cuando es imposible donarlos,
quisiera saber si hoy yo de 42 años llegara a necesitar un organo, hicieran lo mismo para salvarme!!! mmmm lo dudo.
la gente necesita refugiarse en estos idolos, para evadir la cruda realidad ,es mas facil seguir una caravana, que ir a un hospital y ayudar a alguien que necesita de nosotros, un ratito nomas,
para mucha gente es evadirse, distraerse, de lo que le molesta, y hacer mas grata su estadia en esta vida, es solo mi humilde opinion,

me da pena por los verdaderos genios, que nunca son reconocidos mas que despues de muertos.. siempre es despues, pobre Favaloro... como tantos otros.