lunes, 15 de noviembre de 2010

TODOS Y TODAS


Me pongo a leer una nota de “Página 12” (olvidable y olvidada) y reparo en la estupidez de: “alumn@s”, “desemplead@s”. ¿Cómo se lee? ¿alumnarrobas? ¿desempleadarrobas? No lo creo, porque de esa manera deberíamos escribir también: alumnarrob@s y desempleadarrob@s. Aunque parece que cuando el género es femenino la igualdad no corre.
Desde que existe esta superficialidad de observar las palabras masculinas reemplazándolas por otras supuestamente neutras, o agregándole su par femenino, he comenzado a exigir que se me catalogue como electricisto y se me permita consultar al dentisto, admirar a los artistos, y así…
Quiero aclarar que catalogo a esta costumbre de moda como “superficial”, porque es una crítica farisea que se fija en las formas sin que aporte nada al fondo de la igualdad y como “estupidez” porque es estúpida.
Aclaremos de una vez: las palabras no tienen sexo, sino género y los seres humanos no tienen género, sino sexo.
Espero que lo entiendan todas las personas y todos los personos. Todo sea por la iguald@d.

jueves, 11 de noviembre de 2010

CABAÑAS DE SAYAGO


Mi intención era que éste no fuera un blog familiar. Pero algunos detalles se me escaparon y, por ejemplo, publiqué la foto de mis nietos. Roto el invicto, no veo porqué no hacerlo con otras.
El año pasado mi primo Alberto pudo viajar a España con su esposa y visitó “Cabañas de Sayago”, el pueblo de nuestros antepasados (Alberto es un primo por partida doble, ya que nuestros padres eran hermanos y nuestras madres también. Por lo tanto tenemos en común absolutamente todos los antepasados)
En Cabañas encontró algunos parientes.
El dueño de la principal bodega del pueblo lleva el apellido de nuestra abuela materna, Fuentes, y descubrieron que somos parientes.
También pudo hablar con Abelardo y su familia. Es hijo de Adriana Peña, la hermana de nuestra abuela materna (yo tengo aquí en Argentina una gran amiga que se llama Adriana Peña, pero nada que ver)
Hubo una señora que escuchó hablar a Alberto y le preguntó: ¿Usted es Ernesto? Resultó ser la madre de Sandra González Rodríguez, una española que suele comunicarse conmigo por mail y que me había dado noticia de Abelardo. Tenía guardados impresos todos mis mails. Lo confundió conmigo. Como ven soy conocido en España.
Bueno. Comprendo que la cosa se está poniendo farragosa. Publico en picasa las fotos que sacó para que puedan verlas, mi hija Patricia que me las pidió desde Houston y Sandra que las reclamó desde España.
Hay que hacer click aquí.



viernes, 22 de octubre de 2010

COLAS Y MÁS COLAS.

Si uno quiere cobrar algo en cualquier lugar, debe hace cola (no sé si es en todos lados de habla castellana, pero en Argentina llamamos “cola” a la fila de personas que aguardan para algún fin).
También debe hacerla si lo que quiere es que un servicio médico lo atienda…o anotarse en algún registro… o sacar documentos… o hacer apuestas… o comprar pasajes (a cualquier parte)… o entradas (para el teatro, un recital, un partido, etc.)… o enviar una carta…
Cualquier persona sensata pensaría que el que quiere pagar tendrá un acceso rápido a la ventanilla ¡Pues no! Deberá hacer la correspondiente cola, aunque busque ir directamente a la entidad que reclama el pago, al banco, a “Pago fácil” o a “Rapipago” (estas dos últimas, tentadoras por sus mentirosos nombres)
¿Qué nos pasa? ¿Hemos colapsado como sociedad? ¿Las ciudades ya no soportan a sus habitantes? ¿Una curiosa conspiración ha organizado un método para desalentar nuestro espíritu gregario? ¿O la conspiración está inspirada por organizaciones ácratas que se creían extinguidas?
Creo que ha llegado el momento para que los sociólogos comiencen un estudio serio sobre el asunto. O que surja alguien (o “álguienes”) que lo solucione.

lunes, 6 de septiembre de 2010

¡EXISTEN!

Aunque parezca cosa de fábulas, los buenos comerciantes aún existen.
Por la operación de Laura en su rodilla, debí alquilar un par de muletas. Después de algunas averiguaciones previas, fui a la ortopedia "I Med" que está en la esquina de Libertador y Chiclana, en Moreno (la esquina frente al hospital). Me cobraron $50 por un mes de alquiler, más $70 como depósito de garantía. Cuando volvimos a casa, nuestro amigo Willy nos trajo las muletas que tuvo que utilizar él durante una larga convalecencia. Como era sábado volví al comercio recién el lunes, para recuperar la garantía.
Con gran sorpresa de mi parte, me devolvieron todo lo abonado (los $120), diciéndome la señora que me atendió (supongo que es la dueña):
-¡No le vamos a cobrar por dos días! No es culpa nuestra pero tampoco suya.
Si queremos buscarle la contradicción a este caso, podemos recordar que para los antiguos griegos, el mismo dios era quien ayudaba a los comerciantes y a los ladrones, cosa que aquí se contradice.
Por eso te recomiendo:
Si necesitás algo de ortopedia, andá a "I Med" seguro de que no te van a estafar

miércoles, 21 de julio de 2010

MATRIMONIO GAY


¡Qué cosa rara!
Los jóvenes de hoy no se quieren casar por esas cosas de la libertad y otras etcéteras.
Los homosexuales pelearon para poder casarse...
¿O será para poder ser libres de no casarse?

martes, 20 de julio de 2010

AHORA ENTIENDO.

Por suerte el traductor de Google soluciona los problemas que en otros tiempos yo tenía con el inglés.
Pude conocer algunos textos que eran un jeroglífico para mí. Pongo algunos ejemplos:

Se puede carecer de enfoque directo de los Boy Scouts, pero la iglesia no es exactamente repartiendo Liza Minnelli carteles exigiendo la abstinencia sexual.


Estaban en condiciones confortables, pero no ser lo suficientemente ricos como para vivir en centro de Buenos Aires, residían en Palermo, a continuación, un suburbio pobre de la ciudad.


La historia se divide en partes una y dos: en primera persona de Meursault vista narrativo antes y después del asesinato.


¡Ahora sí!

viernes, 16 de julio de 2010

MUNDIAL


Estuve tentado de escribir “¿Qué mundial?”, pero me decido a decir algo más.

En primer lugar, que no tengo nada que ver con mi hija Mechicabota que se enfurece por la atención que le prestamos al mundial. Ni con mi hija Patricia que se pone la camiseta argentina para ver el partido (será porque vive en Houston). Ni con la indiferencia futbolera de mis hijos Diego y Fernando (aunque se interesaron un poco por el mundial).

A mí me gusta el fútbol. Todo el fútbol, desde el mundial hasta el de potrero.

Pero el fútbol no me cambia la vida. Si así fuera ya me habría suicidado por ser hincha de San Lorenzo y de la selección Argentina.

No le quito razón a quien reniega contra el superprofesionalismo del fútbol actual, pero debo recordar que gracias a ese profesionalismo, hay miles de chicos que entrenan y se cuidan, pensando en ser como una de las estrellas que hoy brillan por el mundo del deporte. Sólo muy pocos llegarán, pero el beneficio lo aprovecharán igual, aunque se queden sin la mosca.

Y tampoco discrepo con los que afirman que Diego no es técnico y que es soberbio y maleducado. Pero gracias a su designación, hoy no estamos discutiendo si hay que nombrarlo o no al frente de la selección.

Su fracaso técnico quedó demostrado, si no hubiera bastado con sus incursiones por Mandiyú de Corrientes en 1994 (12 partidos: uno ganado, seis empatados y cinco perdidos) y en Racing Club de Avellaneda (11 encuentros, con dos triunfos, seis empates y cinco derrotas)

Si Maradona sigue, es porque estamos dispuestos a eso, como cuando votamos al peor gobierno: es el gobierno que nos merecemos.

No quiero sumarme a los que opinan sobre qué debería haberse hecho, me limito a señalar que en los dos últimos partidos, el centro del campo, ausente de argentinos, demostró que el técnico debe ser protagonista principal cuando los jugadores apenas se conocen. Discrepo con los que despotrican contra Messi, creo que es muy buen jugador pero necesita ser acompañado y dirigido. No es Maradona, que como jugador era alma e inteligencia del equipo: es Messi.

Perdimos porque merecimos perder. Y en esto no tiene nada que ver la patria ni todas esas estupideces que se dijeron mezclando las cosas.

Fue un partido de fútbol, no el Cruce de los Andes.

Perdimos un torneo de fútbol, no la guerra por la independencia.